EL ESTUDIO DE LOS HUMEDALES

EL ESTUDIO DE LOS HUMEDALES

 

Pagina desarrollada por los estudiantes de Gestión Ambiental de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas

 

·        Introducción a la Historia

El conjunto de humedales de la Cordillera Oriental, de los Andes Colombianos, de los cuales hacen parte los de la ciudad de Santa Fe de Bogotá, es sin duda el complejo de humedales alto andinos de mayor magnitud del país y de todo el norte de Suramérica. De él forman parte pantanos, lagos y lagunas permanentes, además de embalses y represas artificiales.

Los humedales de la Sabana de Bogotá forman parte del más importante sistema de tierras húmedas e inundables del norte de la cordillera de los Andes y se constituyen en destacada reserva de flora y fauna de la ciudad.
 

 

 

 

 

Una de las funciones de los humedales es la de servir como trampa de sedimentos y filtro de sustancias en exceso, puesto que atrapan y acumulan los desechos orgánicos y otros contaminantes que llegan a sus aguas. Por esta razón, se les ha considerado como "los riñones de la naturaleza". Sin embargo en la actualidad los humedales que están inmersos dentro de zonas urbanas, se encuentran gravemente alterados por la sobresaturación de residuos domésticos e industriales nocivas, presentando alto riesgo para las comunidades humanas asentadas en sus alrededores, y para la fauna que los habita. Este es apenas uno de los procesos destructivos que actualmente los afecta y tal vez uno de los más significativos,basándose en

Ignorancia generalizada acerca de los valores y funciones ecológicas de los humedales, acompañada de una concepción errónea y negativa de estos ecosistemas, representándolos como ambientes insalubres, peligrosos, sin belleza paisajística, y en alguna forma, opuestos al desarrollo urbano habitacional y vial de la capital del país.

Alteración antropogénica de los territorios de los humedales, que tienden a fomentar su contaminación, desequilibrio de nutrientes, eutrofización, colmatación y pérdida de su biodiversidad.

El costo de oportunidad del suelo frente a la demanda de espacio de vivienda, generado por el estado de marginamiento social y cultural de la mayoría de los humedales de la ciudad. Esto ha generado una depreciación del valor de la tierra, la cual ha sido ocupada legal o ilegalmente por urbanizadores y desplazados sociales, estimulando en sus alrededores, el desarrollo de cinturones de miseria de pobladores con difíciles condiciones socioeconómicas, que consecuentemente han multiplicado aceleradamente los procesos de degradación ambiental.

 La Composición biótica en su esplendor

 El desarrollo de las comunidades dominadas por alisos, obedeció en gran medida a factores edáficos y de alta humedad y al hecho de que estaba sometido a inundaciones periódicas sobre suelos mal drenados, que derivó en un predominio de esta especie. Hoy en día, estos bosques han desaparecido prácticamente en su totalidad de la región, dando paso a actividades de producción agropecuaria y más recientemente a la floricultura y urbanismo planificado o no.

Con respecto a la comunidad de palo blanco – raque- arrayán tradicionalmente conocida como La Maleza de Suba, solamente sobrevive en la ciudad, parte de la misma pequeña porción que sirvió para testimoniar el pasado de la vegetación de planicie no inundable en la Sabana, y se halla ubicada al norte del Humedal de La Conejera, dentro de la Hacienda Las Mercedes.En los pantanos de agua dulce de alta montaña la conformación de la estructura vegetal característica, corresponde a una secuencia de cinturones de vegetación usualmente dominados por unas pocas especies, las cuales han sido descritas para diferentes humedales. Los ecosistemas altoandinos, como La Sabana de Bogotá, muestran poblaciones aisladas y restringidas, de aves acuáticas, fenómeno muy frecuente en los ecosistemas de alta montaña, que los señala como islas ecológicas, y les imparte una alta vulnerabilidad, ya que muchas presentan poblaciones demasiado bajas, condición que les imprime un carácter de excesivo riesgo. Uno de estos casos es el del pato turrio (Oxyura jamaicensis andina), cuyo estado poblacional actual en el área andina es desconocido (Botero, 1996). Sin embargo esta especie habita algunos de los humedales en los alrededores de Bogotá, y en ocasiones se le ha observado en el humedal de La Conejera, donde no es muy numerosa.

 

Tabla 2: Clasificación según forma de vida de las macrófitas acuáticas y semiacuáticas encontradas en los Humedales.

Frente a estas circunstancias y con el ánimo de precisar el estado actual de cada uno de los humedales bogotanos, como herramienta para apoyar propuestas, de recuperación y manejo en estos ambientes, se buscó determinar la configuración espacial actual de la cobertura vegetal en cada uno de ellos. Adicionalmente se identificaron algunas áreas que cumplen una función especial como sitios de refugios para fauna y flora nativa amenazada.

En el Anexo 1.9, se presenta un resumen de los tipos de cobertura vegetal existentes en cada humedal, especificando para cada una de ellas su área de cobertura.

Se identificaron tres grandes tipos de cobertura a saber:

Al interior de cada categoría se diferenciaron unas tipologías básicas, cuatro para las comunidades terrestres, dos para las comunidades acuáticas y cinco para las otras coberturas. Posteriormente, dentro de estas categorías básicas se distinguieron los diferentes tipos de comunidades vegetales, obteniéndose finalmente 111 variantes distribuidas así:

·         ·         Comunidades vegetales terrestres 59

·         ·         Comunidades vegetales acuáticas 47

·         ·         Otras coberturas

Calidad del agua

De los humedales urbanos, solamente 8 han sido analizados recientemente en lo que a calidad de agua se refiere  La bioquímica natural del agua en los pantanos se basa en procesos cíclicos de degradación de la materia orgánica, bajo condiciones que en su mayor proporción son de anaerobiosis (en ausencia de oxígeno atmosférico) y donde se producen gases (dióxido de carbono, metano y ácido sulfhídrico) además nutrientes que permiten alimentar la fitomasa del pantano. Por tratarse de ecosistemas con una vida animal y vegetal, especialmente adaptada a condiciones físicas tan singulares como las anteriormente anotadas.

Sin embargo, infortunadamente no se han establecido hasta ahora normas específicas para este tipo de ecosistemas y por lo tanto, es necesario utilizar los parámetros de calidad de agua establecidos por el Decreto 1594/84.                                                                                               

Los parámetros químicos y bacteriológicos más representativos para conocer la calidad del agua de un pantano, son los que miden los procesos de degradación de la materia orgánica, como: la Demanda Bioquímica de Oxígeno (DBO), el Oxígeno Disuelto (OD), la Demanda Química de Oxígeno (DQO, el Carbono Orgánico Total (COT) y los coliformes. La mayoría de los humedales bogotanos han sido utilizados como reservorios de aguas residuales domésticas, lo que ha generado desde tiempo atrás que sus aguas estén eutroficadas.

 

Humedales de Bogota

 

Mapa de localización de los humedales de Bogotá